Las caras de la Muerte
July 31, 2006No, no se trata de la morbosa cinta snuff (si, snuff… ¿de que otra cosa podríamos estar hablando?). Pero sin dudas, la muerte ha tenido distintas referencias a lo largo de la historia e indudablemente, en cada uno de nosotros. Ese significado especial y único, ha sido ampliamente debatido y no vale la pena enfrascarse en discusiones filosóficos o de tipo intelectualoide, del que yo poco y nada
me manejo.
Sin embargo, cada uno tiene algo de ese morbo. Un tipo español tiene un interesantísimo blog en el que se pasea sin dificultad por temas oníricos de su propia experiencia, lo que llama la atención por los detalles y fácil descripción de los mismos (yo casi no me acuerdo de mis sueños
), sin perder interés y veracidad (?).
Les dejo acá con su post BELLA MORTE en la que nos adentra en la muerte de sus 10 personalidades favoritas.
Y para ti…¿cual es la muerte de tus personajes preferidos?, ¿cual es la muerte que más te ha llamado la atención?
- BUDA: “murió anciano, pasados los 80 años, después de haber comido carne de jabalí. Murió tranquilo, sin angustia. Cuando hay que morir, se muere, se vuelve al cosmos. La actividad de nuestro cuerpo se acaba. (…) Hay que comprender: Aquí y ahora debo morir”. (Taisen Deshimaru).
- OTTO WEININGER: a los 23 años se suicidó de un disparo, en la casa donde había vivido Beethoven, a quien él consideraba uno de los mayores genios de todos los tiempos.
- EDUARDO BENAVENTE / CECILIA / JAMES DEAN: jóvenes, (más o menos) bellos y aplastados en diferentes accidentes de tráfico, fundiendo carne y metal como tres personajes del “Crash” ballardiano/cronenbergiano.
- YUKIO MISHIMA: a los 45 años se hizo el hara-kiri. Coherente, heróico, perfecto.
- ERNST JÜNGER: murió de viejo, a los 103 años: “se sentó en su escritorio, se recostó plácidamente sobre sus brazos y expiró sonriendo” (Rafa C.).
- NICK DRAKE: murió ¿accidentalmente? de una sobredosis de antidepresivos, en una casa flotante sobre el Sena, soñando para siempre con la luna rosa y el reconocimiento póstumo.
- CARLOS BERLANGA: enfermo terminal pero bien parecido hasta el final, murió como el señor que siempre fue (con la misma elegancia con la que, en vida, compuso 185 canciones) tumbado tranquilamente en una cama de la lujosa clínica Montepríncipe.
- EDWARD GOREY: murió a los 75 años, tres días después de haber sufrido un ataque al corazón, justo en el momento en el que un vecino que acababa de hacerle una reparación eléctrica le exigía su tarifa: 20 dólares. Al ver su reacción, pensó que estaba bromeando, allí en el umbral de una puerta, rodeado de gatos, con las manos en el pecho. Sin lugar a dudas, un final digno de uno de sus cuentos.
- IAN CURTIS: se ahorcó a los 23 años en la cocina de su casa, tras ver “Stroszek”, deprimentemente genial filme de Werner Herzog (el suicidio final en el teleférico es uno de los más brillantes –y tristes- broches jamás concebidos). Curtis tuvo buen gusto hasta el final. “Stroszek” también es la película favorita de David Lynch, pero él no se ha suicidado después de verla.
- BHAI SAHIB: anciano maestro sufí que murió en la cama de su casa, rodeado de hijos y discípulos: “Su cadáver tenía una extraña y misteriosa sonrisa con los labios cerrados. El misterio de la pax aeternum… Era tan maravilloso, tan inesperado, que no pude apartar los ojos de su rostro”. (Irina Tweedie).



yo me acuerdo que vi una de las caras en que dos hombres se metieron a robar de madrugada y había una cámara grabándolos en eso no se percatan que había varios perros de raza doberman uno se percata y arranca pero el otro no pudo y los perros lo atraparon lo despedazaron y se lo comieron
Comment by karolain — October 24, 2007 @ 1:56 pm